Del grano al oro y hasta el bitcoin, la moneda ha adoptado diversas formas a lo largo de la historia. Hoy, los datos son nuestra moneda. Tu información personal se compra, vende y expone mediante subastas en tiempo real muchas más veces de las que imaginas en un solo día.
La inteligencia artificial (IA) ha allanado el camino hacia la explotación con deepfakes, campañas de phishing, envenenamiento de datos, agentes de IA… y la lista continúa. No es una exageración decir que tus datos enfrentan más amenazas hoy que en cualquier otro momento de la historia, impulsadas por exploits (programas o técnicas que se valen de vulnerabilidades en sistemas, aplicaciones o dispositivos para realizar acciones indebidas, actuando con la herramienta que explota esa debilidad) y ciberataques potenciados por IA.
Por eso es tan importante contar con controles adecuados para proteger tus datos.
Comienza revisando tu configuración de privacidad, utilizando una autenticación sólida y asociándote con organizaciones de confianza que prioricen la seguridad y la recuperación. Aunque podemos esperar que las organizaciones promuevan la transparencia y la rendición de cuentas, los individuos también deben tomar medidas proactivas para proteger su huella digital.