En un entorno donde cada segundo importa, las empresas ya no pueden depender únicamente de la Nube. Hoy, una organización grande promedio administra cerca de 150 petabytes de información, volumen que se duplicará hacia 2026. Frente a este crecimiento sin precedentes, el Edge Computing se perfila como la pieza esencial para tomar decisiones en tiempo real y garantizar la continuidad operativa.
El Informe Global 2024 sobre el Estado de la Infraestructura de Datos de Hitachi Vantara revela que los modelos centralizados ya no son suficientes. La Periferia —o Edge— se está consolidando como el motor de la innovación, al grado que IDC proyecta una inversión global de casi 380 mil millones de dólares en esta tecnología para 2028, impulsada por sectores como retail, salud, banca y manufactura.
En México y Latinoamérica, la apuesta por Edge Computing tiene un valor adicional: el 40% de la población aún carece de acceso pleno a internet de alta velocidad, según la OCDE. En este contexto, llevar la inteligencia al lugar donde se generan los datos —y no a servidores a miles de kilómetros— puede ser la diferencia entre avanzar o quedarse rezagado en la economía digital.
Casos de impacto inmediato
- Retail: monitoreo en tiempo real que evita desabasto y mejora la experiencia del cliente.
- Banca: detección de fraude en milisegundos, sin depender de la latencia de la nube.
- Manufactura: mantenimiento predictivo que reduce costos y tiempos muertos.
- Salud: clínicas rurales con acceso a diagnósticos basados en IA sin necesidad de conectividad centralizada.
Seguridad y confianza desde el inicio
La velocidad y el conocimiento solo generan valor si están acompañados de seguridad. Edge Computing permite procesar datos en origen, reduciendo la exposición a ciberataques y facilitando el cumplimiento de normas de soberanía de datos. No es menor: 42% de las empresas en México reportó al menos un incidente de ciberseguridad en 2024, de acuerdo con IDC Latinoamérica.
Flexibilidad como ventaja competitiva
El futuro pertenece a las organizaciones que sepan mover sus cargas de trabajo entre la Periferia y la Nube según sus necesidades de seguridad, latencia o regulación. Quienes lo hagan no solo ganarán agilidad, también verán un retorno de inversión más rápido y tangible en un mercado que exige inmediatez.
Conclusión: el momento es ahora
Edge Computing no sustituye a la Nube, la complementa y la potencia. Para integradores y canales tecnológicos, representa un terreno fértil de nuevas oportunidades de negocio. En la próxima década, las compañías que no trasladen parte de sus operaciones al borde quedarán fuera de la carrera de la innovación.